por el P. Manuel Martínez, MCR
SI TODO ES RELATIVO, EL CRISTIANISMO NO TIENE SENTIDO. Ésta es la
conclusión a la que llegó el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la
Congregación para a Doctrina de la Fe, al presentar el pasado 5 de septiembre a
la prensa la declaración "Dominus Iesus" sobre la unicidad y la
universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia. Si todo es relativo, si
todas las religiones son equiparables, la consecuencia es lógica: "El
rechazo a identificar la figura histórica de Jesús de Nazaret con la realidad
misma de Dios, del Dios vivo".
LAS RELIGIONES NO SON EQUIPARABLES: El cardenal aclaró que "en el
vivaz debate contemporáneo sobre la relación entre el cristianismo y las
demás religiones, se abre camino la idea de que todas las religiones son para
sus seguidores caminos de salvación igualmente válidos. Se trata de una
persuasión difundida hoy día no sólo en ambientes teológicos, sino también
en sectores cada vez más amplios de la opinión pública católica y no
católica, especialmente en los más influenciados por la orientación cultural
que prevalece hoy en Occidente y que se puede definir -sin temor de ser
desmentidos- con una palabra: relativismo".
FALSA TOLERANCIA: La filosofía relativista lleva a la eliminación de la
concepción cristiana de Cristo y de la Iglesia. Una falsa idea de tolerancia
-dijo- lleva "a marginar a quien se obstina en la defensa de la identidad
cristiana y en su pretensión de difundir la verdad universal y salvífica de
Jesucristo". "Esta falsa idea de tolerancia está ligada a la pérdida
y a la renuncia a la verdad, que hoy día es experimentada por muchos como una
cuestión sin relevancia y de segunda categoría". Y esta tolerancia que
todo lo acepta, y que se despreocupa de la verdad, se disfraza -según el
cardenal Ratzinger- por la malformación de conceptos como el de democracia,
diálogo o encuentro con las culturas.
¿RELIGIONES RELATIVAS? Éste es el punto débil de la cultura
contemporánea: al no existir una búsqueda de la verdad, "la fe ya no se
distingue de la superstición, y la experiencia de la ilusión": De este
modo: "sin una seria búsqueda de la verdad, el aprecio de las demás
religiones se convierte en algo absurdo y contradictorio, pues no existe un
criterio para constatar lo que es positivo de una religión, distinguiéndolo de
lo que es negativo o fruto de la superstición y el engaño".
DIÁLOGO CON LAS DEMÁS RELIGIONES: El prefecto de la Congregación para
la Doctrina de la Fe precisó que la idea según la cual las religiones del
mundo son complementarias a la revelación cristiana "es errónea".
Ahora bien, "todo lo que hay de bueno y verdadero en las religiones no debe
perderse, es más, debe ser reconocido y valorado. El bien y la verdad, allá
donde se encuentre, proviene del Padre y es obra del Espíritu Santo; las
semillas del Logos están esparcidas por doquier. Pero no se pueden cerrar los
ojos ante los errores y engaños que también están presentes en las
religiones".
Por último, concluyó el cardenal Ratzinger, "la estima y el respeto por
las religiones del mundo, así como por las culturas que han ofrecido un
enriquecimiento objetivo a la promoción de la dignidad del hombre y al
desarrollo de la civilización, no disminuye el carácter único y original de
la Revelación de Jesucristo y no limita ni mucho menos la tarea misionera de la
Iglesia".
(Resumido de la agencia vaticana Zenit)