Julio de 2000

PARA SENTIR CON LA IGLESIA

por el P. Manuel Martínez, mCR

21 DE MAYO:
CANONIZACIÓN DE VEINTICINCO MÁRTIRES
Y DOS FUNDADORES MEXICANOS

En el año 1917 se promulgó en México una Constitución anticlerical firmada por el presidente Venustiano Carranza. La Iglesia, a través del Episcopado, expresó su inconformidad, provocando una fuerte reacción por parte del gobierno. Así comenzó una etapa de persecución religiosa.
A partir de 1917, siendo presidente del país Plutarco Elías Calles, arreció la persecución religiosa, con la expulsión de sacerdotes extranjeros, el cierre de escuelas particulares y la clausura de algunas obras de beneficencia. El pueblo, por sí mismo, es decir, sin que interviniera directamente la jerarquía eclesiástica, decidió defender su libertad religiosa por medio de las armas. Fue así como se levantó la guerra de guerrillas conocida como el "movimiento cristero". Los seglares, en su lucha, buscaron el apoyo de sus pastores, apoyo que se dio en parte y de distintas maneras; en general, el clero apoyó la resistencia pacífica. Algunos sacerdotes fueron hostiles al movimiento; otros abandonaron las parroquias; hubo algunos activamente favorables a ellos, incluso combatiendo, y otros, como es el caso de estos 25 nuevos santos, proporcionaron la cura de almas a su rebaño a sabiendas del peligro que corrían de perder la vida.
Durante esos años de persecución de la Iglesia, dieron su vida por la fe católica numerosos sacerdotes y seglares. El primero en ser beatificado fue el jesuita padre Miguel Agustín Pro, el 25 de septiembre de 1988. Lo siguieron, el 22 de noviembre de 1992, los 25 mártires canonizados el pasado 21 de mayo en la plaza de San Pedro: 22 sacerdotes y tres jóvenes seglares; posteriormente fue también beatificado el padre Elías del Socorro Nieves Castillo, un sacerdote agustino que ejercía su ministerio en el Estado de Michoacán, fusilado. Fueron todos asesinados por las autoridades sin juicio alguno; casi a todos los torturaron y ejecutaron en el mismo lugar de su detención alevosamente, durante la noche, por miedo a la reacción popular. En algunos casos la ejecución fue pública y bárbara para asustar y escarmentar a los fieles.
Junto con los veinticinco nuevos santos mártires -de una única causa de canonización común- fueron también canonizados el presbítero José María de Yermo y Porres, y la religiosa María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, fundadores.
Como dijo el Papa al final de la celebración, "que su intercesión haga que México siga siendo siempre fiel y en su suelo se multipliquen cristianos de la talla de los santos canonizados y de otros grandes hijos de la Iglesia en esa tierra... Como hijos de la Iglesia de México, siempre amaron e invocaron a la Virgen, sobre todo bajo el hermoso título de Nuestra Señora de Guadalupe. A Ella, Estrella de la evangelización en el continente americano, encomendamos uno de los objetivos fundamentales del gran jubileo: suscitar en cada fiel un verdadero anhelo de santidad".



Revista 655