por el P. Manuel Martínez, mCR
21 DE MAYO:
CANONIZACIÓN DE VEINTICINCO MÁRTIRES
Y DOS FUNDADORES MEXICANOS
En el año 1917 se promulgó en México una Constitución anticlerical
firmada por el presidente Venustiano Carranza. La Iglesia, a través del
Episcopado, expresó su inconformidad, provocando una fuerte reacción por parte
del gobierno. Así comenzó una etapa de persecución religiosa.
A partir de 1917, siendo presidente del país Plutarco Elías Calles, arreció
la persecución religiosa, con la expulsión de sacerdotes extranjeros, el
cierre de escuelas particulares y la clausura de algunas obras de beneficencia.
El pueblo, por sí mismo, es decir, sin que interviniera directamente la
jerarquía eclesiástica, decidió defender su libertad religiosa por medio de
las armas. Fue así como se levantó la guerra de guerrillas conocida como el
"movimiento cristero". Los seglares, en su lucha, buscaron el apoyo de
sus pastores, apoyo que se dio en parte y de distintas maneras; en general, el
clero apoyó la resistencia pacífica. Algunos sacerdotes fueron hostiles al
movimiento; otros abandonaron las parroquias; hubo algunos activamente
favorables a ellos, incluso combatiendo, y otros, como es el caso de estos 25
nuevos santos, proporcionaron la cura de almas a su rebaño a sabiendas del
peligro que corrían de perder la vida.
Durante esos años de persecución de la Iglesia, dieron su vida por la fe
católica numerosos sacerdotes y seglares. El primero en ser beatificado fue el
jesuita padre Miguel Agustín Pro, el 25 de septiembre de 1988. Lo siguieron, el
22 de noviembre de 1992, los 25 mártires canonizados el pasado 21 de mayo en la
plaza de San Pedro: 22 sacerdotes y tres jóvenes seglares; posteriormente fue
también beatificado el padre Elías del Socorro Nieves Castillo, un sacerdote
agustino que ejercía su ministerio en el Estado de Michoacán, fusilado. Fueron
todos asesinados por las autoridades sin juicio alguno; casi a todos los
torturaron y ejecutaron en el mismo lugar de su detención alevosamente, durante
la noche, por miedo a la reacción popular. En algunos casos la ejecución fue
pública y bárbara para asustar y escarmentar a los fieles.
Junto con los veinticinco nuevos santos mártires -de una única causa de
canonización común- fueron también canonizados el presbítero José María de
Yermo y Porres, y la religiosa María de Jesús Sacramentado Venegas de la
Torre, fundadores.
Como dijo el Papa al final de la celebración, "que su intercesión haga
que México siga siendo siempre fiel y en su suelo se multipliquen cristianos de
la talla de los santos canonizados y de otros grandes hijos de la Iglesia en esa
tierra... Como hijos de la Iglesia de México, siempre amaron e invocaron a la
Virgen, sobre todo bajo el hermoso título de Nuestra Señora de Guadalupe. A
Ella, Estrella de la evangelización en el continente americano, encomendamos
uno de los objetivos fundamentales del gran jubileo: suscitar en cada fiel un
verdadero anhelo de santidad".